Un chalet para vivirlo, no simplemente para alquilarlo
Hay viviendas que, con los años, mejoran. Esta es una de ellas.
Conozco este chalet desde que lo vendí de obra nueva y a estrenar en 2017. Hoy vuelvo a comercializarlo, esta vez en alquiler, después de que sus propietarios hayan ido adaptándolo y aprovechando sus espacios hasta convertirlo en una vivienda todavía más completa y versátil.
Partimos de aproximadamente 150 m² de vivienda, a los que se suman diferentes terrazas que han sido cerradas y acondicionadas creando nuevas estancias: garaje, estudio, despacho o sala de juegos y un magnífico comedor acristalado comunicado con la cocina, desde el que disfrutar del jardín y del paisaje durante todo el año.
Y es precisamente ahí donde esta casa marca la diferencia: hay espacio para convivir, pero también para que cada miembro de la familia encuentre el suyo.
Una distribución diferente y llena de posibilidades
El acceso a la vivienda se produce de una forma poco convencional, desde la zona superior.
En este nivel encontramos el garaje, un espacio adicional actualmente destinado a estudio y una terraza-mirador con una preciosa panorámica abierta hacia el valle y orientación sureste.
La zona de descanso dispone de tres dormitorios, todos ellos con armarios empotrados. El dormitorio principal cuenta con baño en suite, mientras que un segundo baño completo da servicio a los otros dos dormitorios.
Uno de ellos se utiliza actualmente como cuarto de plancha, pero se entregará incorporando una cama de 1,35 m, recuperando así plenamente su función como tercer dormitorio.
Descendiendo a la planta baja encontramos la parte más social de la vivienda: un amplio salón-comedor, aseo y una cocina completamente equipada con una gran isla central.
Junto a ella, el cerramiento de la antigua terraza ha creado uno de mis espacios favoritos de la casa: un comedor acristalado, luminoso y completamente conectado visualmente con el exterior. Un lugar para desayunar mirando al jardín, comer en familia o alargar una sobremesa independientemente de la época del año.
La vivienda dispone de calefacción mediante gas propano y apoyo de placa solar para la producción de agua caliente.
Jardín, vistas y vida al aire libre
El jardín principal cuenta con césped artificial, cómodo de mantener y preparado para disfrutarse desde el primer día. En la zona inferior de la parcela existe además espacio con posibilidad de destinarlo a huerta.
Las terrazas, el mirador sobre el valle y las diferentes zonas exteriores hacen que sea una casa especialmente interesante para quien valore pasar tiempo al aire libre.
También para familias deportistas, amantes de la naturaleza o simplemente para quienes, al terminar el día, prefieran volver a casa y sentir que están lejos de todo.
Eso sí, por su ubicación, el coche resulta necesario para vivir aquí cómodamente en el día a día.
Y sí, vuestro perro también puede formar parte del hogar
Buscamos algo muy concreto para esta vivienda: una persona o familia que quiera hacer de ella su hogar, cuidarla y disfrutarla durante una estancia estable.
Y entendemos que una familia puede tener cuatro patas.
Por eso, se acepta perro, siempre que forme parte de la vida familiar y se aporte una garantía adicional destinada a proteger la vivienda.
No buscamos simplemente ocupar una casa.
Buscamos a alguien que valore el espacio, la tranquilidad, las vistas y todo lo que esta vivienda ofrece; que pueda disfrutarla con sus hijos, su pareja, sus amigos, su perro y, en definitiva, con todos sus seres queridos.
Porque una casa así tiene mucho más sentido cuando se vive.